Tomares, localidad del Aljarafe sevillano distante de la capital unos 5 kms. y con algo más de 25.000 habitantes en el año 2025, ha visto cómo en pleno siglo XXI su suelo urbano ha sido testigo de un hallazgo que no solo desentierra objetos, sino que le ha permitido abrir puertas directas a la Historia y a lo grande.
Eso fue exactamente lo que pasó aquél 27 de abril de 2016 cuando lo que prometía ser una jornada más durante las obras de canalización del Parque del Olivar del Zaudín cambió por completo, mediante un golpe fortuito de una pala excavadora, hacia uno de los descubrimientos numismáticos más importantes del planeta: el fascinante Tesoro de Tomares.
Aquel día surgieron de las entrañas de la tierra hasta 19 ánforas romanas de cerámica -de las usadas normalmente para transportar el valioso aceite de la Bética-, pero en su interior no había ni aceite ni oro, sino algo mucho más preciado para los historiadores: un total 53.208 monedas de bronce -las denominadas nummi-, con un peso total de más de 600 kilos.
Pero lo verdaderamente asombroso no solo fue la espectacular cantidad de monedas descubiertas, sino su procedencia y también su estado de conservación.
En efecto, al estudiar las efigies de emperadores romanos como Diocleciano, Maximiano o Constantino, gobernadores de la época de la 1ª Tetrarquía romana y períodos inmediatamente posteriores (acuñadas entre los años 294 y 312 d.C)., los arqueólogos pudieron ver un detalle excepcional: muchas de estas piezas estaban completamente nuevas, sin circular, y manteniendo el brillo original del baño de plata que las cubría.
Y lo que resultó más fascinante: no habían sido acuñadas en Hispania; aquellas monedas habían llegado hasta Tomares cruzando el mundo antiguo procedentes de las grandes cecas imperiales como Roma, Cartago (Túnez), Lyon (Francia), Tréveris (Alemania) o Londres.
¿Y cómo acabó semejante fortuna global sepultada bajo los olivares de Tomares?
Las investigaciones sugieren que los terrenos del actual parque formaban parte de una próspera hacienda agrícola vinculada a la antigua Híspalis.
En aquellos tiempos de enorme inestabilidad política y social del Bajo Imperio Romano, algún alto funcionario, terrateniente o recaudador fiscal decidió poner a salvo la fortuna destinada al pago de impuestos o al avituallamiento de las legiones; llenó las ánforas, las selló y las enterró con la promesa de regresar; una promesa que el destino truncó dejando el secreto allí durante más de 1.700 años.
Actualmente custodiado en el Museo Arqueológico de Sevilla, este increíble Tesoro de Tomares ya no es ningún secreto sino el testimonio cierto de una Andalucía que, desde hace casi dos milenios ya estaba directamente conectada con los confines del mundo conocido; un rincón del Aljarafe donde el dinero de los emperadores dormía esperando volver a ver la luz.
Foto: Tesoro de Tomares. Exposición Museo Arqueológico de Sevilla 2017. Autor: Anual (Wikimedia Commons)
Bibliografía:
. El Tesoro de Tomares.- Museo Arqueológico de Sevilla. Junta de Andalucía, en: museosdeandalucia.es
. Monedas que brotan de la tierra: El Tesoro de Tomares.- Museo Arqueológico Nacional (MAN), en: man.es
. La investigación del Tesoro romano de Tomares ya tiene hipótesis de los motivos de su enterramiento.- ABC de Sevilla, en:

