El Teatro Romano de Málaga fue levantado en la ladera de una colina, al modo que era norma acostumbrada en Grecia; un monte que en tiempos anteriores funcionó como acrópolis de la ciudad, y que tras la ocupación romana fue fortificado por el pueblo islámico. El teatro es de la época de Augusto, (27 a.C - 14 d.C.) aunque reconstruido después, tal como se cita en una inscripción del proscaenium.
Su uso como teatro fue decayendo a lo largo del tiempo, quedando abandonado a comienzos del siglo IV d.C. para ser reutilizado de forma industrial como importante factoría de salazón de pescado. Siglos más tarde, tras el cese de esta actividad económica, el recinto en ruinas acabó transformándose en un cementerio tardorromano y paleocristiano, tal como demuestran las tumbas y los valiosos restos de terra sigillata con motivos cristianos hallados en sus estratos superiores.
Posteriormente el teatro sería parcialmente expoliado por los musulmanes, que utilizarían sus piedras y columnas en distintas zona de la Alcazaba, permaneciendo luego por muchos años en el olvido hasta 1951 cuando, con motivo de unas obras en los jardines del Palacio de los Archivos, Bibliotecas y Museos, aparecieron de nuevo a la luz los primeros restos: el arranque del graderío de la cávea y pasadizos que desembocaban en uno de los lados de la orchesta.
Aquel edificio, conocido como “La Casa de la Cultura”, se había construido sobre una parte del Teatro Romano, lo cual generó gran polémica por los daños que hubiera podido causar en este monumento ahora redescubierto. Emitido informe por la Delegación Provincial de Bellas Artes, se determinó la excavación del Teatro invirtiéndose en él el presupuesto de los jardines. Así, en 1960, el arquitecto Pons Sorolla intervino en esta zona en fase de ordenación y reposición de elementos del teatro, usado luego para representaciones clásicas.
Finalmente, el Plan de actuación de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para 1992 inició el camino para la unificación del conjunto, culminando en el emblemático derribo del edificio de la Casa de la Cultura en el año 1995, lo que permitió la liberación por completo del graderío y la remodelación del conjunto monumental de Gibralfaro, la Alcazaba y el Teatro Romano.
Bien de Interés Cultural desde el año 1972, hoy el Teatro dispone de un moderno Centro de Interpretación ubicado a su lado, donde por medio de las nuevas tecnologías se puede llegar a conocer la vida y costumbres de la época. Además ha sido recuperado su uso original, ofreciendo distintos tipos de espectáculos y siendo visitable su interior. Y como broche de oro, el visitante puede ascender hoy a la vecina Alcazaba musulmana y contemplar cómo sus muros y arcos de herradura se sostienen con orgullo sobre los capiteles de mármol y columnas expoliadas del propio teatro, quedando así entrelazadas dos civilizaciones muy distintas en una misma piedra.
Foto: Carlos Ruiz Serrano
Bibliografía:
*Teatro Romano. En: vista.malaga.eu
* Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
